Fez, la antigua ciudad imperial de Marruecos, es conocida como ‘el laberinto más grande del mundo’.
La medina de Fez (Fez el-Bali), con una historia de más de 1000 años desde el siglo IX, está catalogada como Patrimonio de la Humanidad en su totalidad, y sus callejones intrincadamente entrelazados aún rebosan con el pulso de la vida de sus habitantes.
El espacio, donde los burros transportan cargas y uno se envuelve en el aroma de las especias que emana de los zocos (mercados) y el tintineo metálico de los artesanos, es, sin duda, una ciudad islámica medieval viviente.
En este artículo, hemos seleccionado 5 atracciones turísticas llenas de energía y encanto que los viajeros que visitan Fez no deben perderse. Desde la puerta icónica hasta las madrazas con una belleza ornamental impresionante y los puntos panorámicos desde donde se puede contemplar toda la medina, ¡explicaremos cómo explorar Fez desde una perspectiva profunda!
Puerta de Bab Bou Jeloud
📍 Dirección: Batha, Fez, Marruecos
La ‘Puerta de Bab Bou Jeloud’ (conocida como la Puerta Azul) es la entrada principal a la medina de Fez y el prólogo al laberinto. Construida en 1913 en estilo morisco, esta puerta eleva instantáneamente la expectativa de un paseo exótico por la ciudad.
A primera vista, parece una hermosa puerta más, pero su mayor y más profundo atractivo es que ‘el color de los azulejos es diferente en el exterior y en el interior’. El lado exterior de la medina está adornado con el vibrante ‘Azul de Fez’, que simboliza la ciudad, mientras que el lado interior, al cruzar la puerta y mirar hacia atrás, está decorado con el ‘Verde Islámico’, el color sagrado del Islam.
Alrededor de la puerta, se concentran restaurantes y cafés, y durante el día, está llena de una energía caótica con turistas, locales y carretillas que van y vienen. Para una foto memorable, el mejor momento es a primera hora de la mañana, cuando hay menos gente y el sol ilumina la puerta de forma hermosa. Un truco para conseguir la mejor y más clásica foto es capturar la imagen con un minarete asomándose más allá del arco.
Madraza Al-Attarine
📍 Dirección: 328G+3H2, Rue Talaa Kebira, Fez, Marruecos
Aunque hay varias madrazas (escuelas islámicas) en la antigua medina de Fez, la ‘Madraza Al-Attarine’, construida en el siglo XIV, destaca por la exquisitez y belleza de su decoración. Situada más allá del zoco de las especias (Souk Al-Attarine), esta instalación permite a los turistas no musulmanes visitar el patio y las plantas superiores por una tarifa de entrada de 20 MAD.
Al dar un paso dentro, se extiende un silencio que desmiente el bullicio exterior. Las paredes del patio están cubiertas sin dejar espacio con zellige (azulejos de mosaico) con patrones geométricos tallados a mano por artesanos, estuco calado con caligrafía coránica grabada y magníficas decoraciones de madera de cedro, permitiendo presenciar la esencia de la arquitectura marroquí de la época meriní.
Si quieres sumergirte plenamente en esta atmósfera majestuosa, se recomienda visitar a primera hora de la mañana, cuando todavía no hay muchos grupos de turistas. Ten en cuenta que durante las horas de oración no se permite la visita al interior y las puertas de entrada pueden estar cerradas, por lo que es esencial planificar tu itinerario evitando estos horarios.
Plaza Seffarine
📍 Dirección: 327G+MVH, Fez, Marruecos
La ‘Plaza Seffarine’ es donde uno puede sentir más intensamente la frase ‘Fez es un Patrimonio de la Humanidad vivo’. Al acercarse a esta plaza, situada en el corazón de la medina, cerca de la Mezquita Al-Karaouine, se oye el agudo sonido del martilleo de metal resonando desde el otro lado de los callejones: ¡clinc, clinc!
Esta es la zona donde se congregan los artesanos tradicionales de cobre y latón. No es un espectáculo para turistas, sino un ‘auténtico lugar de trabajo’ donde los hombres, sudando, forjan con martillos una a una enormes ollas de cobre, delicadas teteras y bandejas.
La plaza, donde se mezclan chispas, el olor a metal y la respiración de los artesanos, irradia una energía tal que parece que uno se ha adentrado en un pueblo de herreros de un juego de rol. En Marruecos, tomar fotos de personas sin permiso es una falta de respeto (y puede causar problemas), así que no olvides preguntar a los artesanos antes de apuntar tu cámara o considerar dar una propina. Subir las escaleras de un café con vistas a la plaza y disfrutar de un té a la menta mientras se contempla el trabajo artesanal desde arriba es otra forma auténtica de disfrutarlo.
Museo Nejjarine de Artes y Oficios en Madera
📍 Dirección: 327F+WJ5, Fez, Marruecos
El ‘Museo Nejjarine de Artes y Oficios en Madera’, que exhibe objetos de madera y herramientas de artesanos, es un lugar poco conocido elogiado por los viajeros más por su ‘propio edificio’ y las ‘espectaculares vistas desde la azotea’ que por su contenido expositivo (entrada: 20 MAD). Antiguamente, fue un ‘funduq’, un caravasar (posada para caravanas), donde la planta baja servía de establo y los pisos superiores de alojamiento para los comerciantes.
El espacio interior, con paredes de estuco blanco y varias capas de galerías de madera arqueadas, es extremadamente hermoso y fotogénico. El museo también cuenta con baños limpios y bancos, lo que lo convierte en un valioso oasis para descansar cuando uno está cansado de caminar.
Y el mayor punto culminante es la terraza de la azotea. Como no hay edificios altos alrededor, desde aquí se puede disfrutar de una vista de 360 grados de los tejados de la antigua medina de Fez. La terraza también cuenta con una cafetería, y el tiempo que se pasa descansando mientras se contempla el panorama de la ciudad laberíntica que se extiende a los pies, sin duda, se convertirá en el punto culminante de tu viaje a Fez.
Museo Borj Nord
📍 Dirección: 3288+W24, Fez, Marruecos
Para aquellos que desean alejarse un poco del bullicio de la medina y contemplar la ciudad desde fuera, se recomienda el ‘Borj Nord’ (Castillo del Norte). Es una fortaleza robusta construida a finales del siglo XVI para vigilar y defender Fez, y actualmente está abierta al público como museo que exhibe diversas armas y tecnologías militares desde la prehistoria hasta la actualidad (entrada: 60 MAD).
Aunque la entrada es algo más cara en comparación con otras instalaciones, la arquitectura de la fortaleza, magníficamente restaurada, merece la pena. Las exposiciones cuentan con explicaciones en inglés, lo que permite aprender en profundidad sobre la historia de las armas no solo en Marruecos, sino en todo el mundo. El hecho de que sea accesible para sillas de ruedas, un aspecto poco común en la antigua ciudad de Fez, también es valioso.
El verdadero valor de este lugar reside en la vista panorámica de la ‘antigua medina de Fez, semejante a una telaraña’, que se puede admirar desde la terraza. Al contemplar desde lo alto de la colina la innumerable aglomeración de casas y minaretes, sentirás de primera mano la magnitud del gigantesco laberinto por el que estabas caminando. El horario de apertura es hasta las 17:00 (cerrado los lunes), por lo que si quieres disfrutar de la vista al atardecer, es imprescindible planificar tu visita para llegar temprano a la terraza y salir a la hora de cierre.
Consejos y Etiqueta para Recorrer la Ciudad Laberíntica de Fez
La medina de Fez (ciudad vieja) es uno de los laberintos más complejos del mundo. Los callejones son estrechos y el GPS puede ser impreciso, por lo que a veces es importante guardar el teléfono y tener la ‘libertad de disfrutar perdiéndose’. Si te pierdes, busca una calle principal (como Talaa Kebira) o utiliza los minaretes o la Puerta de Bab Bou Jeloud como puntos de referencia para reorientarte.
Además, en los callejones, se escucha con frecuencia el grito ‘¡Balek!’ (¡Abre paso!). Esta es la señal de que se acercan burros o mulas transportando cargas. Si escuchas la voz, apártate inmediatamente a un lado del camino; dar prioridad al paso de los animales es una regla fundamental de la medina. Intenta no obstaculizar su trabajo, ya que son el soporte de la infraestructura de vida local.
Finalmente, la medina de Fez es, en esencia, una ‘sociedad totalmente en efectivo’. Se necesita dinero en efectivo para las entradas a las instalaciones (la mayoría 20 MAD), pagos en cafés y zumos de naranja recién exprimidos que compres en la calle. Si llevas muchos billetes pequeños de dírham y monedas retirados de un cajero automático en el aeropuerto o en la ciudad nueva, podrás disfrutar de un profundo recorrido por la ciudad sin estrés.
