Lugares Turísticos Imprescindibles en Chichijima, Islas Ogasawara
Las Islas Ogasawara, declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad. Chichijima, su puerta de entrada, cuenta con numerosos miradores desde donde se puede contemplar una naturaleza exuberante y un mar cristalino. Entre ellos, el ‘Mirador de Nagasaki’ es ampliamente apoyado tanto por viajeros de corta como de larga estancia, ya que ofrece un paisaje impresionante a pesar de su fácil acceso.
Aquí se concentran los puntos destacados imprescindibles para el turismo en Chichijima: desde el mar ‘Bonin Blue’ con sus hermosos degradados, pasando por las formaciones geográficas creadas por la majestuosa naturaleza, hasta el encuentro con ballenas salvajes. En este artículo, explicaremos a fondo desde los atractivos de este mirador, la atmósfera local, y hasta las formas más profundas y menos conocidas de disfrutarlo.
Mirador de Nagasaki
📍 Dirección: Monte Asahiyama, Chichijima, Aldea de Ogasawara, Tokio 〒100-2101, Japón
El Mirador de Nagasaki es el primer mirador que se encuentra al tomar la ‘Carretera Yoake’, la ruta principal que atraviesa las montañas desde el centro urbano de Chichijima (distrito de Omura). Si bien la mayoría de los miradores en Chichijima requieren ascender por senderos de montaña empinados o acantilados, su mayor atractivo es la excelente accesibilidad: ¡a solo un minuto a pie desde el aparcamiento! Si lo visitas en coche o scooter, incluso aquellos con poca confianza en su estado físico pueden disfrutar fácilmente de la impresionante vista desde el acantilado.
Desde el mirador, la isla deshabitada de ‘Anijima’ se vislumbra muy cerca al norte, y a sus pies se extiende el ‘Estrecho de Anijima’, que separa Chichijima de Anijima. Las corrientes marinas, que fluyen vigorosamente como un río debido a las mareas, son impresionantes. Mirando hacia el oeste, también se puede contemplar el puerto de Futami, donde atracan y zarpan los ferris. Y lo que más cautiva la vista es el color del mar alrededor de la pequeña playa que se extiende bajo nuestros pies, a la derecha. En días soleados con luz intensa, el magnífico degradado del ‘Bonin Blue’, que cambia de un azul profundo a un azul cielo, resplandece, y el mar, que cambia su expresión a cada instante, nunca deja de asombrar.
Además, durante la temporada de enero a abril, las ballenas jorobadas llegan a las aguas de Ogasawara para reproducirse. Este Mirador de Nagasaki es también ideal para la observación de ballenas desde tierra, y con suerte, podrías presenciar soplos o saltos de ballenas. A tus pies, se extiende la ‘lava almohadillada’ formada por erupciones volcánicas submarinas; subiendo un poco por las rocas, podrás sentir en tu propia piel la dinámica historia de la Tierra.
Puntos Clave para una Visita más Profunda
El mejor momento para visitar el Mirador de Nagasaki y aprovechar al máximo su potencial es, sin duda, ‘desde la mañana hasta el mediodía en un día soleado’, cuando la luz del sol incide directamente sobre el mar. Hay muchas opiniones que dicen que incluso si el día anterior estuvo nublado, al visitar a la mañana siguiente se extendía un espléndido ‘Bonin Blue’; la verdad es que la expresión del mar cambia drásticamente ‘según el clima’.
Por otro lado, aprovechando su orientación este, es muy recomendable visitarlo temprano por la mañana como un ‘punto para ver el amanecer’. Se tarda casi una hora a pie desde el distrito de Omura en el centro de la ciudad, pero la experiencia de caminar por la cuesta en la fresca atmósfera de las 4 de la mañana es excepcional. Cabe destacar que el mirador no cuenta con instalaciones como baños o máquinas expendedoras de bebidas. Si planeas quedarte mucho tiempo o ir a pie, asegúrate de preparar tus bebidas antes de partir.
¡Para Piernas Fuertes! El Sendero de la Montaña Denshin: Una Prueba hacia el Paisaje Soberbio
Si eres un viajero activo, te animamos a probar el ‘Sendero de la Montaña Denshin’ que continúa a lo largo de la cresta desde el mirador. Esta ruta de senderismo, que conecta con el Mirador de Nagasaki desde las zonas de Miyanohama y Tsuri Hama, es un curso ‘profundo’ conocido por pocos, donde se puede sentir el aliento de la gran naturaleza.
Sin embargo, si tomas al pie de la letra el número de ‘2.7 km en línea recta’ que figura en el cartel, te llevarás una desagradable sorpresa. Con fuertes desniveles, especialmente las innumerables escaleras que ascienden hacia el mirador, es tan exigente que te hará ‘pensar en darte la vuelta a mitad de camino’. No uses sandalias ni calzado similar; asegúrate de llevar zapatillas deportivas cómodas y usadas.
Pero al superar esa dificultad, te espera una recompensa suprema. El paisaje desde los puntos de descanso a lo largo del camino es tan hermoso que quita el aliento, con playas sin nombre que solo se pueden ver desde el sendero que se extienden bajo tus ojos. Experimenta in situ una vista espectacular diferente a la del mirador, una vista especial que solo aquellos que se han esforzado en caminar pueden disfrutar.
