El Campanario de Brujas
📍 Dirección: Markt 7, 8000 Brujas, Bélgica
Brujas, la ‘Venecia del Norte’, conserva un fuerte encanto medieval. En el corazón de la ciudad, en la plaza Markt, se alza majestuosamente el Campanario de Brujas (Belfort van Brugge), una torre de 83 metros de altura.
La construcción de este campanario, que comenzó en el siglo XIII, tiene un trasfondo histórico fascinante: no fue erigido por el poder de la iglesia o los señores feudales, sino como un ‘símbolo de libertad y prosperidad’ por los ciudadanos que habían amasado una inmensa fortuna gracias al comercio de la lana. A lo largo de los siglos, sufrió varios incendios y reconstrucciones, y adquirió su silueta actual en el siglo XVIII. Hoy en día, está inscrito como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, formando parte de los ‘Campanarios de Bélgica y Francia’ y el ‘Centro histórico de Brujas’.
Antiguamente, la torre custodiaba importantes cartas de privilegio, documentos públicos y tesoros de la ciudad, y también funcionaba como torre de vigilancia para alertar sobre incendios o la aproximación de enemigos. Actualmente, en el interior de la torre, se pueden visitar exposiciones que narran la historia de la prosperidad medieval de Brujas. Visible desde cualquier punto de la ciudad, esta torre es un punto culminante imperdible en cualquier visita a Brujas.
¡Imperdible! La escalera de caracol de 366 peldaños y la satisfacción de llegar a la cima
El mayor atractivo de este campanario es, sin duda, la vista panorámica de Brujas desde el mirador de la cima. Sin embargo, para llegar allí, es necesario subir a pie los 366 escalones de una escalera de caracol. Dada su condición de edificio histórico, no dispone de ascensor.
Muchos viajeros dudan al escuchar ‘más de 300 escalones’, pero al subir, se llevan una grata sorpresa. En el camino, hay puntos de descanso donde se puede ver la sala del tesoro y el mecanismo del carillón, lo que permite tomar un respiro y subir a un ritmo tranquilo, haciendo que muchos sientan que ‘no fue tan difícil como esperaban’. El paisaje que se despliega ante los ojos al llegar a la cima, con los tejados rojos triangulares del casco antiguo y la vasta campiña flamenca que se extiende a lo lejos, es la recompensa suprema que solo quienes suben las escaleras pueden disfrutar.
Como punto a tener en cuenta, a medida que se asciende, la escalera se estrecha hasta que apenas cabe una persona. Al cruzarse con quienes descienden, es esencial practicar la ‘cortesía’ y ceder el paso esperando en los pequeños espacios más amplios disponibles. Además, la subida es por un espacio bastante cerrado, por lo que las personas con claustrofobia, acrofobia o problemas de movilidad deben ser cautelosas. Disfrutar de la majestuosa vista exterior desde un banco en la plaza Markt es también una excelente opción.
Mejor hora para visitar y la trampa de la reserva anticipada
El Campanario de Brujas es una atracción extremadamente popular que atrae a viajeros de todo el mundo. Por razones de seguridad, el número de personas permitidas dentro de la torre es estrictamente limitado, y es común que ‘los boletos del día se agoten si vas sin avisar’. Para no desperdiciar el tiempo limitado de tu estancia, es absolutamente crucial comprar tu reserva anticipada (boleto con hora específica) en la página web oficial tan pronto como decidas las fechas de tu viaje.
La hora de visita más recomendada es la ‘primera hora de la mañana’. Justo después de la apertura, las estrechas escaleras están menos congestionadas con otros turistas, lo que permite un ascenso relativamente más fluido. Además, el paisaje de Brujas bañado por el sol de la mañana y el aire fresco es excepcional, y es el momento perfecto para tomar fotografías.
Una forma más profunda de disfrutar: el sonido del carillón y el momento de descender
Desde el mirador de la cima, además de las vistas espectaculares, también se puede disfrutar del ‘sonido’. La torre alberga un enorme carillón compuesto por 47 campanas que resuenan con bellas melodías por toda la ciudad cada 15 minutos. Ser testigo de cerca del movimiento de los enormes engranajes y mecanismos de reloj de autómatas es un atractivo profundo e irresistible para los amantes de la mecánica y la historia.
Aquí hay una ‘regla tácita’ local interesante que debes conocer. Aunque no hay una restricción estricta en el tiempo de permanencia en el mirador, dado que es un espacio reducido, muchos turistas tienden a sentirse satisfechos ‘después de escuchar la melodía de las campanas dos veces’ y comienzan a descender simultáneamente. Si te unes a la fila de descenso al mismo tiempo que los demás, podrás evitar de manera inteligente las grandes aglomeraciones con quienes suben. Disfruta del símbolo de Brujas con un espíritu de consideración mutua, sintiendo el romanticismo de la historia en el sonido de las campanas.
