¡Un recorrido por los lugares turísticos de Oita! Desde vistas espectaculares y los ‘infiernos’ de Beppu hasta el Gran Puente Colgante. ¡Un itinerario clásico!

¡Un recorrido por los lugares turísticos de Oita! Desde vistas espectaculares y los ‘infiernos’ de Beppu hasta el Gran Puente Colgante. ¡Un itinerario clásico! Turismo y Ocio
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Beppu Jigoku Meguri (Tour de los Infiernos)

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📍 Dirección: 559-1 Kannawa, Beppu, Oita 874-0000, Japón

El ‘Beppu Jigoku Meguri’ es un recorrido clásico y absolutamente imprescindible al visitar Beppu, Oita. Permite explorar siete ‘infiernos’ (jigoku): Umi (mar), Chinoike (estanque de sangre), Tatsumaki (torbellino), Shiraike (estanque blanco), Onishi-Bozu (monje calvo de roca demoníaca), Kamado (horno) y Oniyama (montaña del demonio), donde se puede experimentar la energía viva de la Tierra con los cinco sentidos. El nombre, un tanto inquietante, ‘jigoku’ (infierno), se debe a la historia de este lugar, que alguna vez fue temido e inaccesible para las personas, con aguas y lodos termales hirviendo a casi 100 grados Celsius.

Para los viajeros, la pregunta principal es: ‘¿Cuál es la forma más eficiente de recorrerlo?’. La estrategia recomendada es adquirir primero el ‘Boleto de Entrada Común’, que permite acceder a todas las instalaciones. Si planeas visitar cinco o más lugares, resulta mucho más económico. La zona se divide en dos grandes áreas; el ‘Tatsumaki Jigoku’ (infierno del torbellino), con sus géiseres, y el ‘Chinoike Jigoku’ (infierno del estanque de sangre), de un rojo intenso, están un poco alejados, por lo que es mejor dirigirse allí primero en coche. Los cinco lugares restantes se pueden recorrer fácilmente a pie, estacionando el coche cerca del ‘Umi Jigoku’.

Si sigues la ruta descendiendo la cuesta Miyuki desde Onishi-Bozu Jigoku, podrás disfrutar de la gastronomía callejera en el camino, matando dos pájaros de un tiro. Cada lugar ofrece atracciones completamente diferentes, y si te tomas tu tiempo para completar el ‘rally de sellos’, el recorrido te llevará entre 2 horas y media y 3 horas y media. Será una experiencia de parque temático onsen que te dejará plenamente satisfecho, sintiendo el misterio y el calor de la naturaleza.

Umi Jigoku (Infierno del Mar)

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📍 Dirección: 559-1 Kannawa, Beppu, Oita 874-0045, Japón

Entre los ‘infiernos’ de Beppu, el ‘Umi Jigoku’ destaca por su gran extensión y abrumadora popularidad. Al adentrarse en sus terrenos, más allá del denso vapor blanco que se eleva, aparece un estanque de un hermoso azul cobalto, que recuerda a un mar tropical. A primera vista, parece fresco y fantástico, pero el contraste con el hecho de que en realidad brotan aguas termales a 98 grados Celsius es fascinante. Este vívido color azul es un milagro natural que se produce debido a la disolución de sulfato de hierro presente en los componentes del onsen.

El Umi Jigoku comenzó su trayectoria como destino turístico en 1910. En aquel entonces, el fundador compró este terreno, que era un estanque de aguas termales considerado de mal augurio y abandonado, y lo convirtió en un hermoso jardín. La belleza era tal que la gente que pasaba por allí sentía que les traía buena fortuna y comenzaba a lanzar ofrendas, lo que llevó a su desarrollo como un lugar famoso, una historia profunda.

Además de la espectacular vista, hay muchas otras atracciones. El invernadero de nenúfares gigantes (Victoria amazonica), originarios del Amazonas y cultivados con el calor de las aguas termales, ofrece un ambiente tropical. En el parque también hay un amplio baño de pies (ashiyu), donde puedes relajar tus cansados pies mientras contemplas las aguas azules (se recomienda traer toalla, pero también se puede comprar allí). Y no te puedes perder el ‘Gokuraku Manju’ (bollos al vapor del paraíso) y el ‘Jigoku Mushi-yaki Pudding’ (flan cocido al vapor del infierno), esponjosos y cocidos al vapor del onsen. ¡Es un lugar que deleitará tanto tu vista como tu paladar!

Oniyama Jigoku (Infierno de la Montaña del Demonio)

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📍 Dirección: 625 Kannawa, Beppu, Oita 874-0041, Japón

El ‘Oniyama Jigoku’ es un lugar único que se distingue entre los ‘infiernos’ de Beppu, también conocido como el ‘Infierno de los Cocodrilos’. Al entrar al recinto, entre el denso vapor de las aguas termales, se pueden ver innumerables cocodrilos sumergidos tranquilamente en una vasta piscina alimentada por el onsen. ¡Sorprendentemente, hay alrededor de 80! La razón de la presencia de cocodrilos en una zona de aguas termales se remonta a 1923 (año 12 de la era Taisho), cuando fue el primer lugar en Japón en comenzar a ‘criar cocodrilos utilizando el calor de las aguas termales’. Esta idea, concebida por el fundador para diferenciarse de otros ‘infiernos’ y que implicó transportar cocodrilos desde Osaka, se convirtió con éxito en una especialidad de Beppu.

Normalmente, los cocodrilos se relajan, disfrutando del calor de las aguas termales sin moverse, tomando el sol tranquilamente, pero de cerca, su tamaño y sus ojos penetrantes son impresionantes. ¡Está absolutamente prohibido introducir móviles, cámaras o las manos dentro de la valla! Asegúrate de respetar las reglas y observar con seguridad.

Además, los horarios de alimentación, que suelen celebrarse los fines de semana, son espectaculares. Ver a los cocodrilos, hasta entonces tranquilos, abalanzarse al unísono sobre los trozos de carne del alimento, ofrece una experiencia tan emocionante como la de un parque temático. Dentro de las instalaciones, también se exhibe un enorme ejemplar disecado del cocodrilo ‘Ichiro el Primero’, que alguna vez vivió aquí y ostentó el récord mundial de longevidad, con aproximadamente 4.8 metros de largo y 73 años de edad. Es el lugar perfecto para los viajeros que buscan una experiencia un tanto diferente.

Kokonoe ‘Yume’ Otsurihashi (Gran Puente Colgante de los Sueños de Kokonoe)

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📍 Dirección: 1208 Tano, Kokonoe-machi, Kusu-gun, Oita 879-4911, Japón

Para los viajeros que desean experimentar la naturaleza y la emoción de Oita en su totalidad, recomendamos encarecidamente el ‘Kokonoe ‘Yume’ Otsurihashi’ (Gran Puente Colgante de los Sueños de Kokonoe), un puente colgante exclusivo para peatones que se eleva a 777 metros sobre el nivel del mar. Con una longitud de 390 metros y una altura de 173 metros, su escala es una de las más grandes de Japón y simplemente impresionante. El centro del puente tiene un suelo de malla, y al mirar hacia abajo, se puede ver el bosque virgen del valle del río Naruko que fluye muy por debajo. Aunque el puente es robusto y no se balancea, recibe directamente el viento, por lo que puede ser una experiencia vertiginosa para quienes padecen acrofobia.

Sin embargo, al superar esa emoción, te espera una espectacular vista panorámica de 360 grados. Abajo, las ‘Cascadas de Shindo (Masculina y Femenina)’, seleccionadas entre las ‘Cien Mejores Cascadas de Japón’, caen majestuosamente, y a lo lejos se puede divisar la grandiosa ‘Cordillera de Kuju’. Cambia su expresión con cada estación; el brillo del nuevo verdor y los intensos colores del otoño son particularmente hermosos, ofreciendo una nueva emoción en cada visita.

Como nota de precaución, el ancho del puente permite que la gente se cruce, por lo que la circulación por la izquierda es la norma. Además, por seguridad, no se permite usar paraguas en días de lluvia, y se debe llevar un impermeable (disponible para comprar en las tiendas locales). En caso de vientos fuertes o mal tiempo, la visibilidad puede ser limitada, por lo que es mejor intentar visitarlo en un día soleado. Al final del puente, hay un lugar de oración a la serpiente blanca y otros, creando un espacio especial para respirar profundamente en medio de la gran naturaleza.

Cascada de Harajiri

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📍 Dirección: 410 Harajiri, Ogata-machi, Bungoono, Oita 879-6631, Japón

La ‘Cascada de Harajiri’ es una gran y misteriosa cascada que emerge repentinamente en una llanura donde se extiende un apacible paisaje rural. Con una anchura de 120 metros y una caída de 20 metros, y por el majestuoso fluir de sus aguas en forma de arco, ha sido apodada el ‘Niágara de Oriente’ o el ‘Niágara de Oita’, y está incluida entre las ‘Cien Mejores Cascadas de Japón’. Esta topografía única se formó por la erosión gradual de la toba soldada, una roca que se solidificó a partir de los grandes flujos piroclásticos de la gran erupción del Monte Aso hace aproximadamente 90.000 años, un proceso que tomó un tiempo inimaginable por el agua del río.

El mayor encanto de esta cascada radica en su ‘fácil acceso’ y ‘proximidad’, algo inusual para una cascada en un lugar remoto. No es necesario caminar horas por la montaña; basta con aparcar el coche en el amplio parking de la adyacente ‘Estación de Carretera Harajiri no Taki’ (Michi-no-Eki) para encontrarse con esta espectacular vista a pocos pasos. Hay un sendero que permite rodear la cascada, cruzando el puente colgante de madera ‘Takimi-bashi’ río abajo, y un puente sumergible río arriba. Esto permite observar la cascada justo en el momento en que el agua cae desde arriba, o descender muy cerca de la poza para sentir las salpicaduras y los iones negativos.

Después de la caminata, se recomienda disfrutar de la gastronomía local de Oita o buscar recuerdos en la Estación de Carretera. El caudal de agua varía según el clima, por lo que después de la lluvia, la cascada se muestra aún más imponente. Es un lugar escénico de gran satisfacción donde se puede sentir la dinámica historia de la naturaleza.

Consejos locales para disfrutar al 120% del turismo en Oita

Los lugares turísticos de la Prefectura de Oita se dividen en dos grandes áreas: las zonas urbanas animadas como Beppu Onsen, y las zonas montañosas donde se extiende la vasta naturaleza, como Kokonoe y Bungo-Ono. Para recorrer los puntos de interés de manera eficiente en un itinerario limitado, el uso de un coche de alquiler es abrumadoramente conveniente. Si bien el ‘Jigoku Meguri’ se puede disfrutar perfectamente con autobuses de línea y a pie, para extender la visita al Gran Puente Colgante o a la Cascada de Harajiri, el coche se convierte en la clave principal para evitar pérdidas de tiempo.

Además, es necesario un poco de ingenio con la ropa y los objetos personales en el lugar. En el ‘Jigoku Meguri’, la tentación de los baños de pies (ashiyu) espera en varios lugares, por lo que es una regla de oro llevar en el bolso zapatos fáciles de quitar y poner, y una toalla de mano para secarse los pies. Por otro lado, los alrededores del Gran Puente Colgante y las cascadas suelen tener una mayor altitud que las zonas urbanas o ser más susceptibles a las salpicaduras de agua y vientos fuertes, por lo que es recomendable llevar una chaqueta ligera para ponerse, incluso en verano. Caminar mientras se reflexiona un poco sobre la historia local y la formación de la tierra aumentará significativamente la ‘resolución’ de tu viaje a Oita, permitiéndote crear recuerdos aún más profundos.

Photo by Kouji Tsuru on Unsplash
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